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Diagnosticar enfermedades PDF Imprimir E-mail
Escrito por Viviana Garber   
Martes, 14 de Octubre de 2008 15:49
La mayoría de las enfermedades comunes en acuarios ornamentales se pueden diagnosticar mediante la observación visual, en algunos casos con el auxilio de una lupa más o menos potente.

El análisis de los signos y síntomas en medicina se denomina Semiología. Para facilitar las cosas, haremos semiología dividiendo los signos y síntomas en tres grandes grupos:

1. Modificaciones en el comportamiento;
2. Modificaciones de aspecto General y
3. Modificaciones localizadas o de sistemas.
Modificación en el comportamiento.

Hablar de enfermedades es hablar de alguna situación que afecta el estado normal de los peces. Hablar de curación de la enfermedad, es referirnos a la posibilidad de restablecer la salud.

De tal modo, lo primero que debemos conocer es cuál es el “estado normal” de los peces, ya que lo “normal” para unos no lo es para otros. Por ejemplo: Nannostomus eques nada en posición de 45º con la cabeza hacia arriba; algunos Leporinus o Anostomus, nadan en la misma posición pero con la cabeza hacia abajo. Para un Carnegiella lo normal es nadar en la línea de la superficie del agua, cosa totalmente anormal para un Corydoras que (salvo a la hora de comer alimento que flote) siempre preferirá el suelo del acuario.
La coloración, la forma de nadar, la voracidad o ausencia de ella, etc. determinan para cada especie en particular su estado de normalidad o anormalidad.

Presumiendo que ya conocemos el comportamiento “normal” de nuestros peces, identificaremos fácilmente cuándo asumen actitudes anormales: retraimiento, aletas plegadas, aislamiento del cardumen, natación irregular, etc.
Si esto ocurriera estamos en presencia de una situación anormal y debemos corregirla.
Algunas situaciones de este tipo son producto de incomodidades temporales (subordinación de un macho al macho dominante por ejemplo), pero si el acuario está equilibrado (biológica y ambientalmente) son superadas en poco tiempo. Un macho derrotado en su lucha territorial buscará un sector del acuario alejado del dominador, excepto que haya muchos machos distribuyéndose el territorio. Y este problema sólo puede solucionarlo el acuarista. Por eso es importante que, según las especies, los espacios y las hembras sean suficientes para todos los machos, manteniendo un equilibrio.

Si una situación de este tipo perdura, indudablemente el pez afectado enfermará y seguramente morirá pese a nuestros esfuerzos. Este es el caso típico de una enfermedad producida por estresamiento. En estado de estrés los peces liberan gran cantidad de glucocorticoides, con la secuela que ello trae aparejado.

Existen comportamientos anormales que le son comunes a todos los peces:
a. Rechazo del alimento habitual;
b. Aletas replegadas;
c. Natación irregular o aislamiento en los rincones del acuario;
d. Movimiento de vaivén o “serrucho” (“shimmy” en inglés)
e. Frotación contra piedras, objetos o suelo del acuario;
f. “boqueo” en la superficie y/o respiración agitada y
g. Falta de reacción cuando pretendemos atraparlos con una red.

Si alguno de estos síntomas son observados en uno o varios peces, habrá que pasar a observar detenidamente otras posibles modificaciones, tal como se detalla a continuación.
 
Modificación del aspecto general.

a. Cambio de color. Hay cambios circunstanciales o de poca duración o procesos prolongados. Si no es transitorio habrá que seguir observando otros cambios para diagnosticar por descarte. (Ver La coloración en los peces).
Un color más claro que el normal, puede indicar anemia (poco probable si existe una buena alimentación, Ver Nutrición). La anemia también produce una decoloración en las branquias. En algunas oportunidades esa decoloración puede indicar falta de oxígeno y si el proceso de pérdida del color es paulatino, seguramente se debe a iluminación deficiente o insuficiente. El algunos casos estará indicando un ataque por microsporidios (parásitos de la piel), a los que nos referimos más adelante.
Un oscurecimiento del cuerpo indica (si no es transitorio) una enfermedad grave, tal como tuberculosis, raquitismo o enfermedades intestinales. Si a ese oscurecimiento le siguen otros signos peligrosos, habrá que aislar al o los enfermos para evitar la propagación de la posible enfermedad. Como en todos los casos, nos referimos al cambio de coloración "anormal". Por ejemplo, los peces intensifican su coloración durante los procesos de cortejo, reproducción y cuidado de las crías. Esta sería una coloración "normal".

b. Vientre hundido. Desnutrición, raquitismo y tuberculosis presentan esta forma. Los dos últimos se manifiestan también por un aspecto de “papel de lija” en la piel de los enfermos.

c. Vientre abultado. Una constipación intestinal (poco frecuente), ascitis o hidropesía pueden presentar este efecto. La primera sin mayores consecuencias, si proveemos una dieta a base de vegetales y alguna lombriz embebida en vaselina líquida. Ascitis o Hidropesía son enfermedades graves producidas por ataques de bacterias, a veces asociadas con myxobacterias, que resulta altamente contagiosa y difícil de curar. En estos casos y ante la menor duda, es prioritario aislar a los peces.
Finalmente encontramos el vientre abultado por una afección o disfunción de la vejiga natatoria y que produce la natación invertida, flotando con el vientre hacia arriba. Si el problema se produjo como consecuencia de una copiosa alimentación seguida de un golpe de frío, la normalidad sobrevendrá con el transcurso del tiempo. Si se trata de un problema de la vejiga natatoria no hay solución posible, ya que no estamos en presencia de una enfermedad sino de mal funcionamiento de un órgano.
Inversamente si existiera algún pez con incapacidad para llenar la vejiga natatoria de aire, nadaría zigzagueante por el fondo, moviéndose solamente mediante la natación. Cuando cesa de nadar, cae hasta dar con el fondo, lugar donde queda inmóvil.
 
Modificaciones localizadas o de sistemas.

Estas manifestaciones de enfermedades son aquella que afectan una parte determinada del cuerpo, sea un tejido o un órgano determinado. Cuando se modifica el comportamiento normal de uno o varios peces, el paso siguiente es observar minuciosamente en busca de otras modificaciones.
En este capítulo descartamos las observaciones de órganos internos, tarea que por lo general debe quedar en manos de los más experimentados y casi siempre con el auxilio del microscopio. En el análisis particular de cada enfermedad, en otras páginas de éste sitio Web, nos referimos a los métodos de disección, análisis de frotis y tejidos por microscopio, junto a otras formas de diagnóstico

Pobredumbre bacterial de las aletas.

Es difícil diagnosticar la bacteriosis de aletas en los inicios de la enfermedad. Esto es así porque apenas existen síntomas visibles, como no sea un ligero enturbiamiento del borde de una o más aletas. Por lo general esta enfermedad comienza en la aleta caudal.
Este enturbiamiento parece tener dos etapas diferentes:
1º una ligera opacidad poco perceptible, que por lo general se manifiesta en un pequeño sector del borde de la aleta afectada.
2º un enturbiamiento, ligeramente blanquecino, que abarca un sector más grande o todo el borde de la aleta atacada.
En el primer caso se debería al inicio de la colonización del organismo por parte de las bacterias; en el segundo se trataría de una defensa del organismo ante el ataque.
Sea como fuere, este es el momento en que más fácilmente se puede remitir la enfermedad ya que los tejidos aún no han sido deteriorados en profundidad y una simple desinfección de la zona afectada suele ser suficiente.

En poco tiempo el enturbiamiento se va convirtiendo en una línea bien marcada, definidamente blanquecina, que abarca el tejido blando del borde de la aleta. Esta línea no es otra cosa que la desintegración del tejido atacado a lo que se suma un aumento de secreción epitelial y conjuntivo que produce el propio organismo.

A partir de esta etapa la enfermedad puede tomar dos cursos paralelos:
El proceso de colonización comienza a progresar destruyendo no sólo los tejidos blandos, sino los radios cartilaginosos de la aleta, de modo que la aleta se va disolviendo poco a poco hasta quedar resumida a un muñón;

A la colonización original, generalmente producida por Pseudomonas fluorescens y Aeromonas liquefasciens, se le suman Mycobacterium sp. y Myxobacterias del género Cytophaga columnaris y otras. Por otra parte, los tejidos necrotizados servirán de hospedaje para hongos de los géneros Saprolegnia y Achyla.
Las Myxobacterias que son colonizadores secundarios, con el transcurso del tiempo pasan a ocupar un lugar preponderante dado su poder de destrucción de proteínas. Mycobacterias son las responsables de enfermedades tales como tuberculosis
Una vez que la colonización destruyó la aleta y se localiza en el pedúnculo caudal, la enfermedad se torna muy difícil de remitir ya que para ese entonces estará colonizado el torrente sanguíneo dando lugar a una septicemia.
Estudios realizados durante los últimos 30 años han demostrado que la enfermedad se propaga por el agua y por el contacto entre el tejido infectado y uno sano.

autorEscrito por: Viviana Garber
 


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Última actualización el Miércoles, 05 de Agosto de 2009 09:36